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libros de Alberto Moravia pdf.

"el fisgón" Alberto Moravia

"La India según Moravia " por Carolina Andonie Dracos

Crónica de viaje:
La India según Moravia

El escritor italiano nos revela la fascinación y el misterio de un país cada vez más seductor para Occidente.

CAROLINA ANDONIE DRACOS

"Una idea de la India" es un contrapunto. Una puesta en escena que refleja la otra cara de un mismo viaje. Aquel que realizaron Alberto Moravia (una de las figuras más significativas de la literatura italiana del siglo XX) y Pier Paolo Pasolini en 1961, diez años después de su Independencia. La excusa fue un seminario sobre Tagore, que rápidamente pasó al olvido en cuanto ambos escritores y periodistas se enfrentaron a, como diría Moravia, la experiencia de la India.

En un apartado del libro de Pasolini ("El olor de la India"), Moravia explicará la diferencia entre su percepción y la del director de cine italiano: "Mi posición es la de aceptar, pero no la de identificarme. La de Pasolini, como, por otra parte, es toda su existencia, es la de identificarse sin aceptar verdaderamente".

Pese a ser considerado en Italia el escritor del pesimismo, con una pluma que fluctúa entre la crítica dura y la monotonía, en esta entrega, publicada un año después de su viaje, Moravia nos seduce con una mirada tan curiosa como reflexiva.

¿Para qué le sirvió este viaje? "Para ver por qué los europeos son europeos, y los indios, indios". Ésta es la columna vertebral del volumen que cuenta con una introducción pedagógica, a la manera socrática. Una voz le pregunta a otra, a la vuelta del viaje, si se ha divertido en la India. Desde ahí se inicia un diálogo que resumirá todo el libro.

Moravia no sabe lo que es la India, sólo la siente. ¿Cómo? "Como se siente, en la oscuridad, la presencia de alguien a quien no se ve, que no habla y que, sin embargo, está".

Lo impreciso, lo ambiguo, aquello que no se puede asir, la India se configura como un mapa cruzado por la impronta religiosa, claro que "de la religión como situación existencial. De la religión sin más".

En tanto concepción de vida, la India, sus multitudes y diferencias, no hacen más que constatar que todo lo que parece real en verdad no lo es. De ahí que sus habitantes manifiesten la convicción de que el hombre no debe obrar para mejorar el mundo, sino salir de él y alcanzar la realidad espiritual.

En constante asombro

"La concepción india de la vida representa para el europeo al mismo tiempo una paradoja y una tentación, en el sentido de que no es sólo lo contrario de la suya, sino también la única a la que en un momento de cansancio y de disgusto puede recurrir con cierto provecho".

Por ello, Moravia nos advierte que la India, vista con los ojos del turista ignorante, puede llegar a ser una desilusión. El occidental que recién arriba deberá lidiar con dos traumas: la pobreza ("enferma y frenética"), y el choque con la religión politeísta de fondo naturalista.

Moravia trata de apartarse de la rigurosidad científica que tanto le ofusca de Occidente. Por ello, su acercamiento -pese a que recoge el pensamiento occidental en términos de estética, filosofía o antropología- es el del primerizo en constante asombro.

Ésa es la dinámica que recorre toda esta crónica de viaje, donde las detenciones están al servicio de una tesis que cierra en la última página. Las calles de Benarés, los grupos de leprosos, templos como Tanyore y Kumbakonam, las multitudes de Calcuta, el Taj Mahal, los chacales de Chattarpur, las dominaciones colonialistas, la idiosincrasia de la casta, la vivencia de la muerte como el trasvasije de un vestuario que ya no sirve. ¿Es acaso la constatación empírica de su pesimismo? Nada más lejos. Moravia aquí se fascina, pero como el observador que sabe cercano su retorno y nos deleita al cierre con una postal que anuda con el principio.

¿La imagen? Un asceta ocupa un templo para su meditación. A su lado se erigen esculturas con una carga erótica explícita. Sin embargo, su ascetismo no desmiente el frenesí sexual de las esculturas, ya que éstas representan la manera "laica" de anular la persona humana, mientras que él hace lo propio desde el punto de vista religioso: "En ambas, el mundo humano, histórico, quedaba vaciado de toda importancia y significación y era reducido a la nada".

"Una idea de la India"

Alberto Moravia

el fisgón ( fragmento 1 )

Las seis y media. Nunca duermo más de seis horas por noche, muy poco, la verdad, y en cuanto me despierto dedico cinco o diez minutos a esa rara ocupación que suele denominarse pensamiento. ¿En qué pienso? Dicho así, incluso podría parecer ridículo: pienso en el fin del mundo. No sé cuándo ni de qué modo me acostumbré a ello; es probable que esta nueva afición surgiera hace poco, a raíz de la lectura de uno de los muchos libros sobre la guerra nuclear, encontrado por casualidad encima de la mesa de trabajo de mi padre, profesor de física en la universidad. Podría también darse el caso de que lo hiciera por otro motivo, surgido quién sabe de dónde, y desaparecido luego de mi memoria, como desaparece la semilla cuando la planta crece. Por otra parte, es impropio decir que piense en la guerra nuclear; en todo caso pienso en la imposibilidad de pensar en ello, pero fuera de duda que los primeros cinco o diez minutos de la mañana están dedicados al asunto en cuestión.

cara de salchichero

No soy precisamente feo, aunque sea bajito: rubio, con una cara blanca y roja, ojos celestes. De niño, mi madre decía que me parecía en todo al Niño Jesús: luego, al crecer, cambié un poco por culpa de que tengo la nariz con las ventanillas muy abiertas y la boca algo torcida; de modo que los amigos, quién sabe por qué, empezaron enseguida a llamarme «el salchichero». Sin embargo, no soy feo, como ya dije; pero como siempre estaba tan atareado con el comercio, había dedicado poco tiempo a las chicas, hasta ahora. Pero ya tenía dinero y también tiempo, de forma que decidí encontrar una chica.
Empecé a buscarla. Por la mañana, hacia el mediodía, salía en coche y corría a los barrios altos. Pasaba y repa¬saba de arriba abajo por vía Véneto y luego recorría de cabo a rabo Villa Borghese, via Pinciana, el Muro Torto. Pensaba justamente que esos eran los sitios mejores para asediar a las mujeres, ante todo porque las chicas guapas de Roma van por allí a lucirse y a presumir con sus trajes nuevos, y además porque son sitios amplios, poco frecuentados, donde un coche puede seguir a una mujer y la mujer puede aceptar subir en él sin llamar la atención. Seguía, pues, a una u otra chica, con el coche, a paso de hombre y, en un lugar propicio, abría la portezuela y decía, asomándome:
—Señorita, ¿me permite que la acompañe? —o algo por el estilo.
¿Lo creerán ustedes? Nunca aceptó ninguna. Unas seguían su camino como si no me hubieran visto ni oído; otras respondían, secamente.
—No, gracias, prefiero caminar.
Y otras, más descorteses:
—¡Déjeme en paz o llamo a un guardia!
Una me dijo un día: «Cierra el pico, cataplasma», que significa precisamente un hombre que fastidia a las mujeres en la calle.

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia (7 ) Apuntes sueltos

Apuntes sueltos

Cuando ya llevo dos o tres días sin dormir estoy que no estoy pero sugo anotando así que aquí van algunas anotaciones sueltas
Absténganse los ordenados y bien organizados ¡¡¡¡¡¡



• Desde San Francisco hemos subido a Muir Woods y a Tamalpais zona noroeste de la bahía de San Francisco.
• Mountain Home Inn puedes seguirlo en Facebook . Es un buen lugar para celebrar una buena fiesta con servicio de restaurante + alojamiento.
Aquí recibimos una lección de historia : una señora nos explicó como San Francisco había formado parte de México anteriormente.
• También es muy relajante la carretera de la costa desde Palo Alto hasta el parque Golden Gate.
• Si quieres estudiar medicina en Stanford entra en la siguiente página web: http://med.stanford.edu/


• Si piensas visitar el Lago Tahoe consulta la situación meteorológica , lleva cadenas , y todo el material necesario para cualquier imprevisto : ropa de abrigo, saco de dormir , etc
•

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia (6 )

Hola de nuevo Deli :

Al día siguiente fuimos a Mountain View y a Palo Alto que prácticamente están unidos .
Desde la estación de tren de Palo Alto sale un autobús gratuito que te lleva a la Universidad de Stanford.
2 líneas de autobuses recorren el campus de la universidad , son gratuitos . Por las calles del campus sólo circulan ciclistas y los dos autobuses .
Los espacios abiertos , jardines y árboles descomunales en grosor y altitud para mi es difícil describirlos ; quizás nos agarramos de la mano cinco o seis personas y no somos capaces de abrazar estos árboles.
Dentro del campus está la facultad de Medicina y el hospital , pero nosotros fuimos a la facultad de informática y recogimos todo lo que ponía FREE = Gratis . Aquí el único que se defendía en inglés era Alberto , Curro lo intentaba y servidora nada . Pero el español se habla bastante y más en bares , restaurantes, moteles , tiendas y en la zona universitaria también.
Otra ventaja del campus que no hay que pagar parking , y sitios para aparcar hay de sobra .
Los olores de las plantas y los árboles sobre todo eucaliptos eran muy buenos , otros también olían muy bien pero no sé el nombre de los árboles.
Los recepcionistas del Campus de la universidad de Stanford nos facilitaron todo tipo de información , desde estas líneas les mandamos un saludo .
Ellos nos informaron como llegar a la sede de Google que está en un parque de empresas .
No digo polígono porque en España polígono industrial son naves, naves y naves , y allí son edificios de oficinas o empresas , rodeados de jardines con muchos árboles .
Alberto buscaba Google Vila . Y yo lo buscaba siguiendo un programa de televisión y una dirección que me habían enviado de Google cuando en el blog teníamos su publicidad .
A la entrada de las oficinas Alberto preguntó a unas chicas trabajadoras de Google ; ellas fueron a buscar a un joven que le informó que teníamos que ir a la avenida Charleston después de haber cruzado la Avenida Shoreline . Nos hizo un pequeño mapa y gracias a sus indicaciones , dimos con Google.

estudio, trabajo , viajes

nosotros utilizamos facebook para intercambiar información a cerca de estudios, trabajos honrados y viajes . Es un medio muy útil y siempre el respeto es nuestra prioridad.
Saludos ,
Alberto

con referencia a: ¡Bienvenido a Facebook en Español (España)! (ver en Google Sidewiki)

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia ( 5 )

Hola DELI :

Si por el contrario llegas a San Francisco muy estresado y lo que te apetece es naturaleza . Un consejo : prepárate bien , para visitarla hay que conocer el terreno y sobre todo si se trata de un lugar desconocido.
Me explico :
Nuestra intención era ir a Yosemite pero , ojo con las distancias que en California no están en km. Sino en millas ; Como salimos tarde del motel , decidimos acercarnos al Lago Tahoe . Ya en un bar de carretera una Camarena mexicana muy amable nos advirtió del mal tiempo que habían predecido que iba a hacer . Llegamos a Tahoe pero ni nos acercamos a ver el lago , porque había una niebla inmensa. Nos quedamos en el pueblo . Comenzó a caer aguanieve ; esto en el mes de mayo. El pueblo es todo naturaleza y las cabañas en medio de una cantidad de árboles increíble.
Después comenzó a nevar más seguido , pero era una nieve muy fina , pero cuajaba. Asi que decidimos volver a Vallejo . A causa de la nieve se nos fue el coche , suerte que Curro reaccionó a tiempo , maniobró bien y no acabamos en la cuneta o barranco o no chocamos con otros vehículos.
Regresamos al pueblo con intención de pasar la noche pero en una gasolinera pudimos comprar cadenas.
Después de colocar las cadenas , que a Alberto y Curro les costó lo suyo , regresamos por una carretera cubierta de nieve y seguía nevando , a 20 km por hora sin apenas visibilidad .Y el coche se iba de vez en cuando incluso con las cadenas bien puestas .
Toda una lección de lo que es y lo que puede hacer la naturaleza y sobre todo sed muy prudentes , se pasa mucho miedo .

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia (5)

Al día siguiente fuimos a Benicia , por la mañana , y a Chinatown y a Castro por la tarde .
Subimos al tranvía
Es algo típico en la ciudad. Nos subimos a uno de ellos , el que cruza por Chinatown de San Francisco. Lo mejor es ir agarrados en la parte del estribo delantero sobre todo para los que quieren filmar las empinadas calles.
Al día siguiente hemos subido a los Bosques de Muir Woods y a Tamalpais , están situados al noroeste de San Francisco ( Mountain Home Inn puedes seguirlo en Facebook ).

En este bar-hotel una señora mexicana nos explicó que anteriormente San Francisco pertenecía a México .
Desde aquí mandamos saludos a todos los que conocimos en Mountain Home Inn y felicitamos a sus cocineros y cocineras.

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia ( 4 )

A la mañana siguiente decidimos bajar a la playita de Vallejo, tal y como nos había indicado la recepcionista del motel 6 .Nos recorrimos las calles de Vallejo hasta llegar al embarcadero de dónde salen los ferrys para San Francisco. Desde el coche veíamos un parque con un césped muy bien cuidado , entonces nos dimos cuenta de que era un cementerio , pero nos llamo la atención porque apenas había lápidas .
Hoy he conocido a unas chicas que trabajan en el restaurante Denny’s : unas son americanas, hijas de mexicanos , y otras son mexicanas.
Una de estas chicas me comentó que su intención es estudiar medicina , si puede ser online para aprovechar más el tiempo ; otra compañera suya recordaba lo difícil que fue para su hijo adaptarse a la escuela aquí en California . Aprovecho estas líneas para mandarles un abrazo y decirles que fue muy agradable poder hablar con ellas.
Como habéis visto por las películas las calles de San Francisco son muy empinadas , pero Alberto no tuvo problema en aparcar en ellas , eso sí, siguiendo las instrucciones de Curro y poniendo las ruedas delanteras giradas hacia la acera como estaban las de todos los coches aparcados .
Desde lo alto de la ciudad hay unas vistas muy bonitas de Alcatraz, los puentes y la bahía .
Todas las calles tienen árboles en ambas aceras y en los pequeños jardines de cada casa hay variedad de árboles y plantas ;
Sobre todo uno de los olores que más me gustó es el de los eucaliptos .
Paseamos por el puerto una y otra vez .
Dejamos San Francisco y nos dirigimos por la carretera dirección Sacramento al lago Tahoe .
Está rodeado de plena naturaleza , llaman la atención los árboles y en medio de tantos árboles se ven unas cabañas de madera . El lago no lo podemos ver a causa de la niebla y nos detenemos en el pueblo porque comienza a nevar.

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia (3)

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia (3)

Desde el aeropuerto cogemos la carretera interestatal nº 80 en dirección Vallejo , después de cruzar dos puentes larguísimos , tenemos que pagar 4 dólares pero no llevamos ninguno encima ; la persona que cobraba el peaje , nos deja pasar . Cada vez que cruzas este peaje, dice Curro que sacan una foro a cada coche .
A la mañana siguiente desayunamos en Denny’s y conocemos a una chica americana, hija de padres mexicanos que nos atiende muy bien y nos aconseja con el desayuno . El café americano es como una infusión de té para nosotros, pero te sirven varias veces .
No os he hablado del coche de alquiler ; es un Ford focus automático ; esto le produce a Curro algunas dificultades a la hora de frenar , porque no está acostumbrado y da unos tirones muy fuertes al frenar . Pero después reconoce que para las empinadas calles de san Francisco un coche automático es lo mejor .
Con el cambio horario , opté por seguir el horario solar o seguir la hora por los paneles .
A mi lo que más me impresionaba eran la cantidad y variedad de árboles y plantas que hay en las ciudades . ( después os diré cómo nos impresionaron los secuoyas )
Y pensaba que me gustaría traerme algunos árboles para mi pueblo .
Alberto y Curro comenzaron a fotografiar el Golden Gate ; dimos un paseo por el puerto , y nos paramos a ver los barcos que les llamé barcos Missisipi, barcos de recorrido fluviales que tienen esa enorme rueda de molino para moverse .
San Francisco es una ciudad apacible , con buen clima, agradable, no tiene nada que vez con el San Francisco cinematográfico ni con las persecuciones de coches en las películas de policías y ladrones.

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia (2)

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia (2)

Si he oído bien en el avión tenias barra libre de vino y cerveza .
Si al llegar a San Francisco, tienes que recoger el coche de alquiler , puedes desplazarte por todo el aeropuerto en un tren sin conductor , es gratis, y recorre las terminales.
De Barcelona a Nueva York el vuelo duró ocho horas, pero en Nueva York tienes que retrasar la hora , exactamente seis horas ; después otras cuatro horas de vuelo a San francisco y allí volver a retrasar 3 horas más.

Me llamó la atención un niño de seis años . Sus padres estaban en la ventanilla de Hertz y el niño un poco retirado, estaba con las maletas ,
Fué hacia sus padres el niño , pero sus padres no le atendieron ; y él regresó a donde estaban sus maletas , se sentó en el suelo y se dispuso a esperar pacientemente a que sus padres vinieran . A veces se acomodaba en el suelo porque le atacaba el sueño , pero enseguida, se espabilaba .Me sorprendió su calma y tranquilidad siendo tan pequeño como guardaba su equipaje.
Cuando consultamos el mapa Vallejo nos pareció que estaba muy cerca de San Francisco , pero cuidado los americanos cuentan en millas , con lo que las distancias son mas largas
Una milla = 1,609344 km.

(continuará………….)

San Francisco y Palo Alto

Diario de viaje de Alberto , Curro y Lidia
En San Francisco y Palo Alto
( sede de Google)


Hemos llegado al aeropuerto tres horas antes , después de pasar por los controles y por la policía de aduanas ( que, por cierto , el policía que nos revisó el pasaporte, era de mi mismo pueblo y bromeó un poco con nosotros ) . Subimos al avión que nos llevará de Barcelona a Nueva York y enlazaremos con otro que nos llevará a San Francisco ( California )
Subimos al avión y vimos que en el respaldo del asiento de delante hay una pantalla donde puedes elegir películas , música , mapa del trayecto etc .También desde el avión podía mandarte un mail pero me pedía el Sky Miles ( cuando sepa lo que es , lo anoto aquí ). Después de ocho horas de viaje , comida , y merienda incluida , llegamos a Nueva York . La policía de aduana americana nos hace fotos de todos los dedos de las dos manos y una foto de la cara ( recuerda que si llevas gafas , tienes que quitártelas ).
Alberto le resulta sospechoso a la policía y lo retienen en la comisaría unos veinte minutos , después lo dejan ir . La policía no le da explicaciones y le pregunta qué motivos le traen a EEUU.

Gor ( Granada ) por Ariadna 1º ESO

El meu poble Gor


-El meu poble es diu Gor está a Granada.
Per anar-hi cal anar en avió i es una hora.
Quan hi arribes sempre els meus avis m’estan
esperant a l’estació i anem en cotxe durant una hora.
El camí és llarg pero quan hi arribes tot el poble
et dona la benvinguda. Allà les cases són en línia
i modernes. Els meus cosins tenen la casa al costat.
La meva casa té dues plantes i s’está molt bé.
A dalt de la casa hi ha una piscina amb un jardí.
El poble té: Una piscina adalt del poble, bars,
pistes de tennis, cases, l’ajuntament, tendes
i dos parcs amb locutori. Abaix de tot hi ha un cementiri
que quan passo amb els amics passem corrents.
A la muntanya hi ha un castell i passar per allà, dues columnes et impideixen l’entrada.
Per allà hi ha una tenda de menjar i allà hi ha un aparcament.
Tots els veïns ens coneixen i anar allà al meu poble es divertit

PARÍS por Asma 1º ESO

A mí me gustaria ir a París porque es una ciudad
muy bonita ; asi me lo han contado .Si me
decido a ir, lo haré con mi sobrina Maryam
que es my pequeña ,tiene 1 año .
Espero que este sueño se haga realidad.
Iremos a Eurodisney y después iremos a Bruselas y a Brujas.
Otro compañero de clase también ha estado en París en la boda
de un familiar.
En casa veo los reportajes que hacen de ciudades y países y sueño
con que llegue el día que pueda verlos, conocer sus gentes y su idioma.

http://www.dinopolis.com/

por AITOR 1º ESO

http://mitologiade3.blogspot.com/

Pablo y Marc 3º ESO

enhorabuena por vuestro trabajo
A. M.
IES JOAN MIRO

L'Atmella de Mar por Mar 1º ESO

L'Atmella de Mar

Mis vacaciones de verano, básicamente, me las paso en l'Atmella de Mar.
Tenemos una casa en la playa, delante del mar; está unos Kilómetros alejada del pueblo.
Justamente el mar lo tenemos delante de la casa, con unas vistas increíbles.
Además tenemos el privilegio de tener muy pocos vecinos.

Cada verano vamos allí para pasarnoslo bien y disfrutar del verano y el calor.
Si tuviese que decidir por quedarme en Cornellá o en l'Atmella de Mar, optaría por quedarme en l'Atmella de Mar, porqué me lo paso muy bien en la playA y disfruto mucho, además, puedo desconectar del colegio por un tiempo.

Cuando vamos allí, llegamos en coche, ya que está cerca de Barcelona. Tardamos una hora y media más o menos. Esta en la província de Tarragona.

Además de bañarnos en el agua y corretear de un lado para otro, tenemos un lugar, que utilizamos de pista de tenis. Otras veces también jugamos a la petanca.
También tenemos un huerto de frutas y vegetales.

Marruecos por Amina 1º ESO

Mi país preferido
Marruecos
Marruecos para mi es un país muy bonito.Yo vivo en un pueblecito llamado Ziganga a lado de Nador.Como tenemos una torre nos quedamos alli todo el verano .Tenemos piscina, un gallinero,donde tengo las gallinas y tambien los conejos .Hay una parte de la casa que está fuera donde mi abuela cada mañana hace pan de pagés .
Cuando hace calor vamos a la playa o si no vamos a un sitio muy popular llamado Gurgur donde hay un hotel de 5 estrellas y piscina ; vamos para tomar algo y estar un poco en el sol o en la piscina.En Nador vamos primero a las tardes , vamos al mercado para ver algo que nos gusta y lo compramos y después vamos a montarnos a a unos barquitos que dan una vuelta por el mar. Así es Marroc.

blog de Pablo y Marc

Mi viaje por el Mediterráneo AITOR 1º C

Mi viaje por el Mediterráneo
AITOR 1º C
Hace unos dos años, en agosto del 2008 cogí un barco que se llamaba Voyager of the Seas, el itinerario era: Villefranche, Livorno, Civitavecchia, Nápoles, Palermo y de vuelta a casa.

En la primera parada, fuimos a Mónaco, y me gustó por los barcos tan lujosos que había en el puerto, los coches que eran una pasada, y el tren que cogimos para llegar a Mónaco era de dos pisos, que nunca me había subido en uno.

Al día siguiente, estuvimos en Florencia. Lo que más me gustó, fueron las estatuas de los dioses, de Leonardo da Vinci, toqué el jabalí de la suerte. El puente Vecchio, la Catedral, la gastronomía, porque me comí una pizza buenísima.


El tercer día, estuve en El Vaticano, vi muchos curas y monjas, hacía muchísima calor, y después fui a Roma. Vi el Coliseo Romano, ruinas, ruinas y más ruinas, me gustó mucho.


La siguiente parada fue Nápoles, allí vi el castillo de Nápoles, y fui a visitar las ruinas de Pompeya. Lo que me gustó más fueron las ruinas, el guía nos explicó la historia de Pompeya, de que no supieron que era un volcán hasta que erupcionó, y que la gente murió asfixiada por los gases del volcán y todos se quemaron.

Después poco a poco fueron excavando en las cenizas en encontraron la ciudad de Pompeya. Vi momias petrificadas que encontraron en las excavaciones. También restos de casas de ricos que vivieron en aquella época, la panadería, el bar, las calzadas, etc. Me gustó muchísimo.

Y por último, paramos en Palermo, Sicilia, cogí un autocar que hizo una ruta por Palermo, el guía nos explicó, que había muchas casas en ruinas, por los bombardeos de la guerra, el gobierno no quería arreglar las casas, también que había mucha mafia, y mucha pobreza. Íbamos paseando por el centro y empezaron a venir bomberos, porque en una casa se estaba cayendo la fachada y no nos dejaron pasar. Las calles estaban muy sucias y viejas, no me gustó nada.

Y después de visitar Palermo, cogimos el barco y de vuelta a casa. En general, el viaje fue muy agotador pero muy interesante, divertido y lujoso. Para repetir.

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Frase de Alberto Moravia

"La vejez no existe", confesó al final de su vida. "Lo que se llama vejez es una enfermedad como cualquier otra en la cual al final uno muere irremisiblemente. Yo hago las mismas cosas desde que tenía 20 años, quizá más. Fui joven muy tarde".

Elsa Morante , Diario

Roma,
5 de abril de 1938

Es verdad que todo ha terminado con A.? Se ha ido, no sé exactamente dónde, tal vez es una broma, una pesadilla. [...] Ha venido tres veces y luego se ha ido. Durante tres días no he dejado de temblar. No puede ser verdad. Lo espero. Vuelve pronto, Alberto. María, tú haces milagros, haz que vuelva pronto.

(Elsa Morante, Diario 1938, Torino, Einaudi)

Palamós Eli 1º A

Hola a todos :

Qué bonito verano pasamos en la Costa Brava. Nos recorrimos todos sus pueblos desde Rosas hasta Tossa a finales de setiembre . Y también algunos del interior . Tú habías venido de Chivilcoy ( Argentina) con tu familia a conocer a tus abuelos que vivían en Sant Antonio. Durante el día apenas nos podíamos ver porque yo trabajaba en el parking Saba , pero después de cenar nos íbamos a pasear y a tomar algo. Tú me hablabas de tus amigas de Chivilcoy y yo de mis amigos de Lapeza y de Ojíjares . Te explicaba como era Barcelona . Me acuerdo que querías ir y volver en una noche porque tu novio estaba viviendo allí . Me decías que Barcelona se parecía a Buenos Aires .
Pero que en fútbol no teníamos a Maradona .Que en Argentina era venerado como un dios por su afición . Recuerdo que te gustaban los helados , y más de una vez te había echado tabasco en el helado para que no te lo pudieras comer y te enfadaras conmigo.
Ahora tengo ganas de visitaros y de llevaros fotos para que veáis como ha cambiado todo . Pronto tendrás noticias mías ; te llamaré en cuanto ponga un pie en Argentina .
( resumen de una carta de Diego a Evelin )

Ogijares por Elia 1º bat

Hola
Mi familia y yo vivimos en Hospitalet , provincia de Barcelona, pero nuestro corazón está en Ogijares ( Granada )
Si algún día queréis acercaros a mi pueblo , consulta la via michelín y no os perderéis , vengáis de cualquier parte del mundo , sereis bien recibidos.
¿ qué comemos los ogijareños? :
la sopa de maimones, sus sabrosas chacinas derivadas del cerdo como la morcilla, la longaniza o el chorizo; los llamados papos viejos, tradicionales de la Semana Santa y el helado del boquerón, que no es que esté hecho con boquerones, sino lo fabrica una familia de Ogijares apellidada Boquerón. Los ingredientes de este helado son: leche, yema de huevo, vainilla, harina de maíz, azúcar, canela en rama y limón.
¿qué festejamos? : a mi me encanta la Feria Chica, que tiene lugar en enero con motivo del día de San Sebastián, patrón de Ogíjar; y la Feria Grande, que dura seis días y que se celebra en septiembre.
También celebramos el Corpus Christi, el día de San Isidro , el de Santa Ana, patrona de la localidad, y la Virgen de las Nieves.
Un beso a mis amigas y amigos .
Elia 1º bachillerato

Capri por Paula 3 ESO

Capri posee uno de los sitios más bellos del mundo, la llamada Gruta Azzurra , pero también sus callecitas adoquinadas, su piazza ó la Villa de Tiberio (Villa Jovis) la tornan tan irresistible que resulta difícil substraerse a tanta belleza . Animaros a coger el barco y después el bus y recorrer la Costiera Amalfitana : Positano, Amalfi, Ravello, Salerno, Ischia, Pozzuoli os emocionarán cada instante.

Su vegetación con sus árboles frutales y sus vides , sus plantas y flores son impresionantes.

Sus casas construidas sobre laderas con sus pequeños jardines llenos de flores, limoneros y naranjas no tengo palabras , me falta vocabulario para describirlas.
Regresamos en barco a Capri y recorremos la carretera que une Capri con Anacapri (el lugar más alto); es otra experiencia inolvidable. Tenemos de todo las ruinas centenarias, boutiques de afamadas marcas, paseos y formaciones rocosas que caen sobre el mar .

Para recorrer Capri uno puede tardar horas ó años, lo fundamental es "sentir" y ver a su alrededor.
Y sobre todo nos vamos con muy buenos recuerdos de su gente y con muchas ganas de volver.
Ciao.

El billete falso

Pasaba por la Plaza Risorgimento cuando oí que me llamaban: —Eh, macho..., ¿que haces por aquí? Era Staiano, un amigo de los viejos tiempos, cuando vendíamos juntos cigarrillos en el mercado negro, en la vía del Gambero. No andaba boyante, lo noté enseguida; y cuando le dije que yo no hacía nada, aunque en realidad tampoco podía decir que estuviera parado, puesto que nunca tuve un oficio, me cogió del brazo y me dijo que él podía hacerme ganar, sin gran trabajo, mil o dos mil, o incluso tres mil liras diarias. Le pregunté de qué manera, y él, entonces, empezó con muchos rodeos. Dijo que los tiempos eran duros, que había montones de gentes que, pese a tener un oficio, no podían vivir. Dijo que en tiempos como estos los hombres se dividían en dos categorías: los que tenían ríñones y los que no los tenían; y los primeros acababan siempre por salir a flote, mientras que los segundos hacían el bobo. Dijo que él estaba seguro de que yo pertenecía a la primera categoría, porque me había conocido en otros tiempos no menos duros y difíciles. Dijo que la propuesta que iba a hacerme quizás me asombraría, pero que no debía interrumpirle, no debía decirle más que sí o no. Yo le dejaba hablar y mientras tanto pensaba que debía de ser una propuesta muy extraña, porque en él resultaban verdaderamente insólitas tantas precauciones. Por último, se calló y yo le pregunté de qué se trataba. Respondió enseguida:
—Se trata de gastar pasta.
—¿Gastar pasta?
—Sí... Yo te doy, por ejemplo, un billete de cinco mil liras... Tú vas, das una vuelta, estudias la situación, y luego pagas con él un café, supongamos, o una cajetilla de tabaco... Luego, me traes la vuelta... Y yo te doy una tercera parte de la vuelta.
—¿Una tercera parte en liras buenas? —le interrumpí, para demostrarle que había entendido.
—Hombre, claro... en liras buenas... ¿Por quién me has tomado?
—¿Y si descubren que el billete es falso?
—Nada... Tú dices inmediatamente que sabes quién te lo ha dado y lo recoges fingiendo indignación.
Yo quería contestar: «Estás loco, ni hablar» —y, en cambio, no sé muy bien cómo, mi boca pronunció:
—De acuerdo, trato hecho.
Después, no podría siquiera decir lo que pasó, tan asombrado estaba de mí mismo, de haber aceptado y de continuar aceptando. En fin, me dio un billete de diez mil liras, diciendo que ese día quería ponerme a prueba; y quedamos a las ocho de la noche, en los jardines de la Plaza Risorgimento. Eran las dos de la tarde.
Y heme aquí con un billete falso de diez mil liras en el bolsillo y con la esperanza de ganar, así, como jugando, más de tres mil de las buenas. De pronto me sentí rico y ocioso, como si hubiera tenido por delante no una tarde, sino toda una semana o un mes, y hubiera podido satisfacer todos mis caprichos antes del momento, que veía muy lejano, en el que me decidiría a gastar mi billete falso. Además de las diez mil liras de Staiano tenía en el bolsillo unas mil quinientas liras buenas, y pensé que podía pisar fuerte, ya que contaba con dos o tres mil liras diarias, seguras, quién sabe durante cuánto tiempo.

Carmen Llera dice que el robo en casa de Moravia es una burla JUAN ARIAS, - Roma - 06/01/1991

"Los ladrones, dijo Carmen Llera a este corresponsal, "entraron con una llave falsa, casi de puntillas, sin abrir ni un cajón, sin tocar las cosas de auténtico valor, y se llevaron sólo un cuadro de Renato Guttuso, gran amigo nuestro, que nos lo había regalado con una dedicatoria por nuestro matrimonio, y cuatro iconos rusos".Según la viuda de Moravia, si se hubiese tratado de un robo en regla, les hubiese bastado llevarse un pequeño cuadro de Morandi y habrían hecho ya el apaño. Y lo que más le preocupa es que entre las pocas cosas que le robaron fue la pistola que, con permiso, tenía el escritor, quien, tras haber sido amenazado de muerte en los tiempos del terrorismo, había rechazado la escolta y se limitó a pedir autorización para tener una pistola.
Los ladrones profanadores entraron con tal recato que Carmen, que llegó a Roma la misma Nochevieja de un viaje a Estados Unidos, ni se había dado cuenta de nada. "Empecé a sospechar", dice, "cuando me di cuenta que faltaba de la nevera la única botella de champaña que había dejado y el espacio vacío del cuadro de Guttuso y de los ¡conos". Según Llera, las llaves d el piso las tenían sólo poquísimos amigos , como el escritor Enzo Siciliano. "Por ello, no me explico", afirma, "quién y por qué ha querido hacerme una burla semejante y qué significado puede tener ese gesto tan incomprensible".

Alberto Moravia

Las siete. Me levanto procurando no despertar a Silvia, que duerme a mi lado. Camino desnudo y descalzo (no sé por qué, nunca he llevado pijama, bata o zapatillas; quizá sea por inconsciente polémica contra el hedonismo burgués), hasta llegar al estrecho y asimétrico cuarto de baño que mi padre hizo construir para mi esposa y para mí en un rincón de su amplia vivienda. No hay bañera; sólo una ducha allá donde el techo oblicuo resulta más bajo, de manera que Silvia, al ser más pequeña, se moja sin necesidad de doblar la cabeza y yo en cambio tengo que agacharme.
Tras la ducha, limpio como de costumbre el cristal empañado de la pequeña ventana y miro al patio, más allá de las paredes rectas y desnudas, hacia el cielo, para saber qué tiempo hace. Luego me pongo delante del espejo del lavabo para afeitarme.
Surge entonces la cuestión de la barba: ¿Tengo o no que afeitarme? Mi barba es tupida y dura, difícil de afeitar. Además soy perezoso y descuidado, así que acabo afeitándome día sí, día no. Mientras intento resolver la duda del afeitado, aprovecho para mirarme: mi figura me intriga como si fuera la de otro.
Soy un hombre atractivo de unos treinta y cinco años, aunque no soy guapo, y la diferencia es importante. Mi rostro presenta rasgos viriles y débiles a la vez: los ojos son claros, la mirada escrutadora y a menudo irónica, y sin embargo, las cejas, vueltas para abajo, resultan poco enérgicas; la nariz es recta y firme, pero con las aletas fruncidas como en un gesto de asco. Tengo dentadura blanca y afilada de lobo pero labios carnosos y blandos; cabellos negros y brillantes, aunque ya ralos en la frente y en las sienes; la barbilla podría parecer imperiosa en principio, pero se repliega hacia adentro formando un pequeño hoyuelo en el centro. ¿Qué más? Quisiera ver también el resto de mi persona, pero las dimensiones del espejo me lo impiden; mientras no cambie de casa, por la mañana me tendré que resignar con estudiarme tan sólo la cara.
Sin embargo, el resto de mi persona puedo verlo poco después de haberme vestido, cuando paso por el recibidor y me miro de reojo en el antiguo espejo oscuro y rayado que está encima de la consola. Me reconozco, entonces, molesto y satisfecho al mismo tiempo, como ese peculiar personaje que suele denominarse intelectual. Si, soy un intelectual y se nota al instante, aunque sólo fuera por mi forma de vestir, de la misma manera que en la Edad Media se reconocía al clero por las prendas. Camisa azul, corbata negra, jersey azul marino o marrón, americana de pana verde o beige con coderas de piel, texanos o pantlones de paño gris, calzado deportivo de ante oscuro. Sin embargo, el elemento revelador de mi condición de intelectual es desde luego el aspecto ajado y trasnochado de estas prendas: el cuero de las coderas brilla, la camisa está raída, la corbata es vieja y arrugada, y los pantalones ya no llevan raya. Por otra parte, a excepción de este, llamémosle, "dos piezas", sólo dispongo de un traje azul marino para las grandes ocasiones: una celebración importante, una reunión oficial, una recepción, etc.

Alberto Moravia y Carmen Llera según Elazne

Bien es verdad como he dicho en el enunciado, que solo los que les conocían comprendieron ésta "extraña historia de amor".Máxime si digo que la diferencia de edad entre los cónyuges era de casi 50 años.
El separado de una mujer con la que estuvo casado 43 años a su vez manteniendo una relación amorosa que por entonces duraba ya 20 años.
Ella divorciada con un hijo y una vida amorosa muy sui generis.
Pero ambos muy, pero que muy cultos e inteligentes.
Yo tuve el placer de conocerlos en un viaje a Italia con que por entonces era el padre de mis hijas (me niego a seguir diciendo mi marido).Curiosamente mi... conocía a Alberto, yo por mi parte conocía a la familia de Carmen, casualidades de la vida.
Os voy a poner en antecedentes de quienes eran los protagonistas de ésta historia real pero extraña (ya digo que para los que no los conocían) sobre todo a él,
Él se llamaba Alberto Moravia y ella Carmen Llera.
Carmen Llera, de Navarra que a sus 31 años se casó por lo civil , en absoluto secreto, al alba, en el Campidoglio de Roma, con el gran escritor Alberto Moravia, autor de Los indiferentes, 47 años mayor que ella, se ha convertido en un mito para los italianos. Por ella, por ellos, por el idilio, por la boda del año se interesaron desde las publicaciones más frívolas hasta las más serias, sin excluir ni el órgano oficial del partido comunista L'Unita ni el diario intelectual de izquierdas Il Manifesto.
La pareja Llera-Moravia "ha desencadenado la fantasía fálica de los italianos", afirmaba ayer en el diario Il Manifesto su director, Valentino Parlato. Porque lo que a unos gusta y a otros escandaliza de Carmen es que ha dicho siempre, sin pelos en la lengua, que en su vida la ha dominado siempre "el principio del placer", que lo que le ha apasionado de Moravia es "el contacto corpóreo y sexual".Fascina y desconcierta el que esta española, que a los italianos resulta simpática, afirme en pleno idilio que "una mujer no puede llenar su vida con un solo hombre".

El poeta Dario Bellezza, que ha escrito una poesía para el matrimonio Llera-Moravia -"hoy se casa quien cansado de sufrir, feliz combate la muerte con la amada a su lado"-, ha dicho que Carmen será ideal para el gran escritor Moravia, que "ama a las mujeres que huyen, que lo traicionan".

Pero Carmen, que odia África y que afirma: "Amo sólo el mundo árabe, el desierto", ha aceptado por amor acompañar por una vez a su futuro marido a Zimbabue, donde Moravia ha querido comprar para los dos los anillos de boda, exóticos, de plata. Más fino y redondo el de Carmen, más ancho y aplastado el del escritor.

Carmen, la Ibérica, como la llaman aquí, había decidido al llegar a Italia en 1978 dar un golpe: hacer que se enamorara de ella o un gran pintor, o un gran político, o un escritor. A Moravia le conoció casi por casualidad. Estudiaba en Catania y el diario conservador Il Giornale di Sicilia le encargó que entrevistara al famoso escritor. "No fue un enamoramiento a primera vista", afirman hoy los dos. Pero algo se encendió ya entonces. De hecho, dos años más tarde ambos vivían ya juntos, aún en vida de la difunta Elsa Morante, la esposa legal hasta su muerte de Moravia, ya que la escritora, catolicísima, nunca había aceptado el divorcio.

Renzo Paris, amigo y colaborador de Moravia, catedrático de Lengua y Literatura Extranjera en la universidad de Salerno, ha afirmado que, de las muchas mujeres que han pasado por la vida real o imaginaria de Moravia, esta Carmen Ibérica "parece la más misteriosa de sus personajes", y añade que Carmen puede ser la verdadera protagonista de la última novela del escritor italiano, El hombre que mira.

Mientras tanto, Carmen prepara su primera bomba literaria. Dicen que se la está puliendo su futuro esposo. Se titula Diario íntimo cultural y social. Tiene ya 320 páginas.

Elsa Morante, la mujer de Moravia fallecida recientemente, le dijo a Carmen antes de morir: "Eres demasiado bella". Y añadió con un hilo de amarga pena: "Claro que también yo era un poco española, debido a mis raíces sicilianas".

Carmen, en una de sus últimas confesiones, ha dicho: "El pecado es un concepto que no entiendo", y que en el fondo lo que más le gusta es "no trabajar, ser mantenida y tener tiempo para ella misma". Dentro de unos días todos sus deseos serán realidad, incluso oficialmente.
No puedo dejar de incluir algo de la biografía de Moravia.

Nacido el 28 de noviembre de 1907 en el seno una familia de la burguesía romana, el autor de Il conformista padeció la infancia como un mal estático en forma de tuberculosis ósea, enfermedad que le diagnosticaron a los nueve años, obligándole a transcurrir más de un lustro de su existencia entre la cama de su habitación y las lúgubres habitaciones de un sanatorio de Cortina d’Ampezzo. Fue entonces cuando descubrió el placer de la lectura y las posibilidades que le proporcionaba la escritura, magnífica terapia para desafiar el tedio de la convalecencia.

Moravia nunca fue una persona normal, podía circular por Roma como cualquier transeúnte, pero su presencia chocaba, era diferente. Cuando en octubre de 1922 el Fascismo tomó el poder el futuro escritor se encontraba en Piazza del Popolo vestido a la inglesa, contrastando sobremanera con lo ostentoso del ritual de camisas negras y marchas militares. Su primera etapa literaria se sitúa durante las dos décadas de poder absoluto de Benito Mussolini, y ello, por su absoluta libertad y sentido crítico, le acarreará problemas de índole varia. En 1927 empieza a colaborar en la revista ‘900, donde publicará varios relatos, entre ellos Delitto nel circolo di tennis, donde diseccionará sin piedad alguna lo frívolo e inhumano de las clases acomodadas, condenadas a la excentricidad por lo mísero de su abundancia, idea que marcará parte de su producción literaria. El hombre es un ser aburrido por naturaleza y necesita gastar su tiempo. Esta idea, a la que añade el cinismo y la podredumbre moral burguesa, brillará en todo su esplendor en su primera novela, Gli indifferenti, texto precursor del existencialismo que le permitió saltar a la fama en 1929. Pagada del bolsillo paterno, su Ópera prima es un Gatopardo avant la lettre, diferenciándose del celebérrimo libro de Lampedusa por el contexto histórico y la crueldad mental de Merumeci, quien a diferencia de Calogero Sedara pacta con la aristocracia sin suavidad, con toda la contundencia de una nueva clase fascista que no tiene reparos en destruir para poseer y ostentar. Su victoria, pese a que todo sigue igual, humilla y quita velos, lo burdo se impone y la alienación irrumpe en escena mediante el descarnado retrato que el escritor hace de la aristocracia, grupo social fuera de la realidad de un tiempo gris, mediocre como los personajes de la narración, una de las primeras novelas contemporáneas escritas en suelo itálico, si exceptuamos la magnífica e incomprendida, en primera instancia, obra de Italo Svevo.

La valentía exhibida con Gli indifferenti le pasó factura. Era joven, tenía éxito y publicaba en periódicos y fundaba revistas, pero el régimen lo tenía en su punto de mira, como demostró en 1935 cuando prohibió las reseñas sobre Le ambizioni sbagliate, segunda novela que pasó desapercibida y significó un antes y un después en la vida de Moravia. En los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial viajó por el mundo- Estados Unidos, China- y se vio forzado a escribir con seudónimo para escapar a las garras de la censura, que intentó sortear mediante textos alegóricos, como Elio Vittorini con su Conversazione in Sicilia, hasta que se cansó de la ocultación y escribió La mascherata, novela ambientada en una República bananera de Sudamérica con gran parecido a la Italia negra de Mussolini. La segunda edición fue secuestrada.

En 1937 conoce a su joya tormentosa, Elsa Morante, con quien se casará en 1941 y convivirá hasta 1962. Con la autora de La storia vivirá días tranquilos en Capri, donde ultimará la redacción de su Bildungsroman Agostino, y de espera en Sant’Agata a partir de septiembre de 1943, cuando los nazis invaden Italia y los fascistas vuelven a cargar contra el escritor, perseguido y amenazado de muerte. En esos campos campanos ambientará La ciociara, adaptada al cine por Vittorio De Sica en 1961. Su obra fue fuente de inspiración para el séptimo arte. Entre las más destacadas versiones fílmicas de sus textos destacamos Gli indifferenti de Francesco Maselli (1964), Il conformista de Bernardo Bertolucci (1970), La romana de Luigi Zampa (1954), Racconti romani de Gianni Franciolini (1955), La noia de Damiano Damián (1963) o Le mèpris de Jean Luc Godard (1963), quien dijo que bajo la prosa de Moravia había descubierto la esencia de Marcel Proust. Si bien la afirmación nos parece acertada, no se lo pareció tanto a nuestro protagonista, quien rechazó la obra del director suizo por ser diametralmente opuesta a las premisas básicas de su novela.

El triunfo del escritor comprometido-obsesivo: 1944-1990.

Moravia solía definirse como un hombre poco trabajador, que escribía al no tener nada mejor que hacer, sorprendente afirmación en un hombre que revisaba una y otra vez sus textos hasta considerarlos perfectos, acabados. Después de la Guerra entrará en una nueva etapa donde seguirá nadando contracorriente. Cuando Vittorini y Pavese vivían bajo la égida del compromiso comunista- respectivamente con la revista Il politecnico y las publicaciones de la Editorial Einaudi-, el romano desarrollaba una obra de compromiso con su tiempo en el campo de la novela, el ensayo, el teatro, la crítica cinematográfica y el periodismo. Su rechazo a la ortodoxia comunista es un alegato a la libertad del hombre con conciencia en una época abocada al marasmo. Escribe con frecuencia inusual, funda la ejemplar revista Nuovi Argomenti y cosecha los frutos de su incesante trabajo con la concesión de premios importantes como el Strega, ganado en 1952 con su compendio de Racconti, y el Viareggio en 1960 por La noia. Esta novela cierra un círculo que comprende parte de sus obras narrativas de los años cincuenta, obras donde la interiorización del personaje alcanza cotas sublimes que hacen de Moravia un lúcido analista de los males del período, punzante animal literario que descuartiza su sociedad a partir de burgueses a la deriva con los problemas fundamentales de la existencia, víctimas de un malestar contemporáneo sin vía de escape. Un contrapunto agradable y optimista serían sus Racconti romani, pequeños relatos de romanidad en que el pueblo es protagonista con sus pequeñas vivencias cotidianas.

A partir de 1960, cuando se acerca su ruptura con Elsa Morante y la joven Dacia Maraini surge como la nueva musa de vida, se apasiona por lo arcano y lo desconocido. Junto a Pier Paolo Pasolini y otros amigos viaja constantemente por África e India a la búsqueda de un punto de apoyo que le permita escapar de la decadencia de Occidente. Si Pasolini, más poético, consideraba al continente negro como única salvación posible, Moravia lo juzgaba desde una óptica de libertad absoluta, de contraste con Europa y el mundo industrial. Sí, el mundo fuera del mundo, aplicando el sentido reduccionista tan típico del pensamiento occidental, era una tabla válida para amarrarse y flotar. Lo entendía Moravia y lo entendían los estudiantes del ’68, que leyeron con interés su La rivoluzione culturale in Cina sin entenderlo plenamente. Son los años en los que la sociedad italiana se instala en una tensión perpetua simbolizada por el terrorismo, tiempo que el narrador reflejará en uno de sus mayores esfuerzos literarios, La vita interiore, novela entrevista publicada en el fatídico 1978 del secuestro y posterior ejecución de Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas, donde la objetividad del formato no impide que Desideria dé una lección de perversidad y teledirigida sed de sangre irracional.

Dacia Mariani amante de Moravia durante más de 20 años.
La última década de vida de Alberto Moravia será un lento y progresivo, aunque intenso, diluirse en la espiral del adiós. Escribirá más de diez libros entre novela, relatos y ensayos, saldrá elegido como diputado europeo por el PCI en 1984 para tener una tribuna donde argumentar su preocupación por la energía atómica, malvivirá su absurda y senil historia de amor con Carmen Llera y morirá en el baño de su casa del Lungotevere della Vittoria el 26 de septiembre de 1990 a los 82 años de edad. Su obra atraviesa todo el siglo XX europeo, le da forma y se erige en un vehículo de ideas combinado con complejas estructuras narrativas que no esconden la verdadera faz moraviana, filósofo literario que sigue sentando cátedra desde la tumba con novelas inéditas, I due amici, y un legado de gran utilidad para reflexionar sobre la naturaleza del hombre moderno.

La India según Moravia por Carolina Andonie Dracos

Crónica de viaje:
La India según Moravia

El escritor italiano nos revela la fascinación y el misterio de un país cada vez más seductor para Occidente.

CAROLINA ANDONIE DRACOS

"Una idea de la India" es un contrapunto. Una puesta en escena que refleja la otra cara de un mismo viaje. Aquel que realizaron Alberto Moravia (una de las figuras más significativas de la literatura italiana del siglo XX) y Pier Paolo Pasolini en 1961, diez años después de su Independencia. La excusa fue un seminario sobre Tagore, que rápidamente pasó al olvido en cuanto ambos escritores y periodistas se enfrentaron a, como diría Moravia, la experiencia de la India.

En un apartado del libro de Pasolini ("El olor de la India"), Moravia explicará la diferencia entre su percepción y la del director de cine italiano: "Mi posición es la de aceptar, pero no la de identificarme. La de Pasolini, como, por otra parte, es toda su existencia, es la de identificarse sin aceptar verdaderamente".

Pese a ser considerado en Italia el escritor del pesimismo, con una pluma que fluctúa entre la crítica dura y la monotonía, en esta entrega, publicada un año después de su viaje, Moravia nos seduce con una mirada tan curiosa como reflexiva.

¿Para qué le sirvió este viaje? "Para ver por qué los europeos son europeos, y los indios, indios". Ésta es la columna vertebral del volumen que cuenta con una introducción pedagógica, a la manera socrática. Una voz le pregunta a otra, a la vuelta del viaje, si se ha divertido en la India. Desde ahí se inicia un diálogo que resumirá todo el libro.

Moravia no sabe lo que es la India, sólo la siente. ¿Cómo? "Como se siente, en la oscuridad, la presencia de alguien a quien no se ve, que no habla y que, sin embargo, está".

Lo impreciso, lo ambiguo, aquello que no se puede asir, la India se configura como un mapa cruzado por la impronta religiosa, claro que "de la religión como situación existencial. De la religión sin más".

En tanto concepción de vida, la India, sus multitudes y diferencias, no hacen más que constatar que todo lo que parece real en verdad no lo es. De ahí que sus habitantes manifiesten la convicción de que el hombre no debe obrar para mejorar el mundo, sino salir de él y alcanzar la realidad espiritual.

En constante asombro

"La concepción india de la vida representa para el europeo al mismo tiempo una paradoja y una tentación, en el sentido de que no es sólo lo contrario de la suya, sino también la única a la que en un momento de cansancio y de disgusto puede recurrir con cierto provecho".

Por ello, Moravia nos advierte que la India, vista con los ojos del turista ignorante, puede llegar a ser una desilusión. El occidental que recién arriba deberá lidiar con dos traumas: la pobreza ("enferma y frenética"), y el choque con la religión politeísta de fondo naturalista.

Moravia trata de apartarse de la rigurosidad científica que tanto le ofusca de Occidente. Por ello, su acercamiento -pese a que recoge el pensamiento occidental en términos de estética, filosofía o antropología- es el del primerizo en constante asombro.

Ésa es la dinámica que recorre toda esta crónica de viaje, donde las detenciones están al servicio de una tesis que cierra en la última página. Las calles de Benarés, los grupos de leprosos, templos como Tanyore y Kumbakonam, las multitudes de Calcuta, el Taj Mahal, los chacales de Chattarpur, las dominaciones colonialistas, la idiosincrasia de la casta, la vivencia de la muerte como el trasvasije de un vestuario que ya no sirve. ¿Es acaso la constatación empírica de su pesimismo? Nada más lejos. Moravia aquí se fascina, pero como el observador que sabe cercano su retorno y nos deleita al cierre con una postal que anuda con el principio.

¿La imagen? Un asceta ocupa un templo para su meditación. A su lado se erigen esculturas con una carga erótica explícita. Sin embargo, su ascetismo no desmiente el frenesí sexual de las esculturas, ya que éstas representan la manera "laica" de anular la persona humana, mientras que él hace lo propio desde el punto de vista religioso: "En ambas, el mundo humano, histórico, quedaba vaciado de toda importancia y significación y era reducido a la nada".

"Una idea de la India"

Alberto Moravia

Caro Moravia . Exposición fotográfica de Elisabetta Catalano

Caro Moravia...
Exposition de photographies de Elisabetta Catalano

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Caro Moravia...Cycle Alberto Moravia

EXPOSITION
Caro Moravia…
Photographies de Elisabetta Catalano

Pendant de longues années, Elisabetta Catalano a entretenu des liens d'amitié avec Alberto Moravia. Elle l'a photographié plusieurs fois dans son propre atelier, dans sa maison de Rome et dans ses lieux de villégiature. Elle a réalisé également des portraits de Dacia Maraini et de Carmen Llera, qui furent ses compagnes, ainsi que des photos de quelques uns de ses amis les plus intimes, parmi lesquels des écrivains et des réalisateurs tels que Bernardo Bertolucci, Pier Paolo Pasolini, Enzo Siciliano. À l'occasion du centième anniversaire de la naissance de l'écrivain, l'Istituto Italiano di Cultura de Paris a demandé à Elisabetta Catalano de réunir tous les portraits qu'elle a consacrés à Moravia et à ses proches, pour rendre hommage à la mémoire d'une des figures marquantes de la littérature italienne du XXe siècle.

Elisabetta Catalano a commencé son activité de photographe en collaborant avec les magazines Il Mondo, L'Espresso et Vogue Italie. Elle a aussi travaillé à New York pour Vogue Amérique et à Paris pour Vogue France. Ses photos paraissent régulièrement dans toute la presse italienne. Dans les années 70, elle a notamment collaboré avec des artistes conceptuels tels que Pistoletto, Pisani, Mauri, Chia, Tacchi, De Dominicis à la réalisation de leurs ouvrages comportant des photos.

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Cuentos romanos : las bromas del calor ( fragmento )



Al llegar el verano, quizás porque aún soy joven y no me he adaptado aún al hecho de ser marido y padre de familia, me entran siempre ganas de es­capar. En verano, en las casas de los ricos, se cierran las ventanas por la mañana, y el aire fresco de la noche per­manece en las habitaciones amplias y oscuras, donde, en la penumbra, brillan espejos, suelos de mármol, muebles brillantes de cera. Todo está en su sitio, todo es limpio, ordenado, nítido; hasta el silencio es un silencio fresco, sedante, oscuro. Y luego, si tienes sed, te traen una bue­na bebida helada en una bandeja, una naranjada, una li­monada, dentro de un vaso de cristal donde los cubitos de hielo, al removerlos, hacen un ruido alegre que por sí solo te refresca. Pero en las casas de los pobres las cosas son muy distintas. Con el primer día de calor el bochor­no entra en tus cuartitos sin ventilación y ya no se vuelve a ir. Quieres beber y del grifo, en la cocina, sale un agua caliente que parece caldo. En casa no te puedes mover: parece como si todo, muebles, vestidos, utensilios, se hu­biera hinchado y se te cayera encima. Todos están en mangas de camisa, pero las camisas están sudadas y apes­tan. Si cierras las ventanas, te ahogas, porque el aire de la noche no ha conseguido entrar en esas dos o tres habita­ciones donde duermen seis personas; si las abres, el sol te inunda y te parece estar en la calle, y todo sabe a metal hirviente, a sudor y a polvo. Con el calor, incluso los caracteres se calientan, quiero decir que se vuelven penden­cieros; pero el rico, si le da por ahí, coge y se va al fondo del piso, tres habitaciones más allá; los pobres, en cam­bio, se quedan ante los platos grasientos y los vasos su­cios, cara a cara; o bien tienen que irse de casa.

Uno de esos días, tras haber tenido una buena bronca con toda mi familia, o sea con mi mujer porque la sopa estaba salada e hirviendo, con mi cuñado porque se ponía de parte de mi mujer y, en mi opinión, no tenía derecho porque está parado y vive a mi costa, con mi cuñada por­que me defendía y eso me fastidiaba, porque sabía que lo hacía por coquetería, pues está enamorada de mí, con mi madre porque trataba de calmarme, con mi padre porque protestaba diciendo que quería comer en paz, e incluso con la niña, porque había estallado en llanto, de pronto me levanté, cogí la chaqueta de la silla y dije sencilla­mente:
—¿Sabéis lo que os digo? Me jorobáis todos. Hasta la vista, en octubre, cuando venga el fresco.
Y salí de casa. Mi mujer, pobrecita, me siguió y, aso­mándose a la barandilla de la escalera, me gritó que había ensalada de pepinos, que me gusta mucho. Le contesté que se la comiera ella y bajé a la calle.
Vivimos en la vía Ostiense1. La atravesé y, maquinalmente, me fui hasta el puente de hierro, donde está el puerto fluvial de Roma. Eran las dos, la hora más cálida de la jornada, con un cielo de siroco, lívido, que parecía un ojo amoratado por un puñetazo. Cuando llegué al puente, me apoyé en el pretil de hierro claveteado: que­maba. El Tíber, encajonado entre los muelles, al fondo de los murallones oblicuos, parecía, con su color fango­so, una cloaca al aire libre. Él gasómetro, que parece un esqueleto después de un incendio, los altos hornos de la fábrica del gas, las torres de los silos, las tuberías de los depósitos de petróleo...............


El rorro comentado por Vero - 1ª A


El Rorro era un niño que no era deseado por su familia porque ya eran muchos, y encima eran pobres. Cuando su madre lo tuvo, al cabo de unos días se lo llevó a una iglesia para dejarlo allí porque creía que iba estar mejor con una familia que tuviera dinero. Pero a ella le dio pena y lo volvió a recoger.
Su marido se enfadó con ella porque habían quedado en dejarlo en la iglesia y la mujer no lo cumplió. Se pararon en la siguiente iglesia que vieron y ella dejo al Rorro en un banco, pero de repente el Rorro empezó a llorar, porque le tocaba comer; a ella le dio tanta pena que lo volvió a recoger. Su marido se enojó aún más con ella. Él decidió llevar al niño a un callejón y dejarlo en algún coche. Encontraron un coche con la puerta abierta y lo dejó dentro. Ellos empezaron a caminar sin mirar a atrás porque sino lo volverían a recoger. Al cabo de diez minutos, ellos ya habían andado mucho y los dos se miraron, y decidieron ir a buscarlo otra vez, aun que sabían que lo más seguro es que no estuviera. Cuando llegaron, el Rorro aún estaba allí, ella se apresuraron cogerlo, y de repente salio de un portal el propietario del vehículo. El señor empezó a vocear diciendo que le estaban robando el coche. El señor no dejaba que ellos le explicaran lo que pasaba, la mujer se hartó y se metió de repente en el coche para sacar al Rorro, y que el señor viera que lo que ellos pretendían decirle es que habían dejado a su hijo abandonado allí y volvieron a recogerlo porque les daba mucha pena. El señor se disculpó, porque se pensaba lo que no era. Ellos aceptaron sus disculpas. Cuando llegaron a casa no volvieron a perder de vista al Rorro.

El conformista ( fragmento )

Quadri vestía, con la preferencia del jorobado por los colores claros, un traje deportivo de color tórtola. Debajo de la americana llevaba una camisa a cuadros rojos y verdes, de vaquero norteamericano, y una corbata llamativa. Yendo al encuentro de Marcello dijo, con tono cordial y a la vez del todo indiferente:
-Clerici ¿no?... seguro, me acuerdo muy bien de usted... porque además fue el último estudiante que me visitó antes de que abandonara Italia... estoy muy contento de volver a verle, Clerici.
También la voz, pensó Marcello, seguía siendo la misma: suavísima y a la vez casual, afectuosa y a la vez distraída. Mientras, le presentaba su mujer a Quadri, el cual, con galantería tal vez ostentosa, se inclinaba para besar la mano que Giulia le tendía. Cuando se hubieron sentado, Marcello dijo, con embarazo:
-Estoy en París en viaje de novios y se me ha ocurrido venir a verle... era usted mi profesor... pero quizá le he incomodado.
-No, querido hijo -respondió Quadri con su habitual suavidad melosa-, no, al contrario, me ha dado una satisfacción... ha hecho muy bien pensando en mí... quienquiera que venga de Italia es aquí bien recibido por mí -cogió de la mesa una caja de cigarrillos, miró dentro y, viendo que no contenía más que uno, se lo ofreció con un suspiro a Giulia-: Coja, señora... yo no fumo, y mi mujer tampoco, y por eso siempre nos olvidamos de que a los demás les gusta fumar... ¿le agrada París? Supongo que no será la primera vez que viene...
De modo que Quadri, pensó Marcello, quería mantener una conversación convencional. Contestó por Giulia:
-Sí, es la primera vez para los dos.
-En ese caso -dijo Quadri solícitamente-, les envidio... siempre es de envidiar el que llega por primera vez a esta hermosísima ciudad... y por añadidura en viaje de novios, y en esta estación, la mejor de París -suspiró de nuevo y preguntó cortésmente a Giulia-: ¿Y qué impresión le ha causado París, señora?
-¿A mí? -dijo Giulia, mirando no a Quadri sino a su marido-. La verdad, todavía no he tenido tiempo de verla... llegamos ayer.
-Ya verá, señora, es una ciudad muy hermosa, mejor hermosísima -dijo Quadri con acento neutro y como pensando en otra cosa-. Y cuanto más la vives, más conquistado quedas por su belleza... pero, señora, no se fije usted tan sólo en los monumentos, que sin duda son notables, aunque no superiores a los de las ciudades italianas... pasee, haga que su marido la acompañe por las barriadas de París... la vida tiene en esta ciudad una variedad de aspectos verdaderamente sorprendente...
-Por ahora hemos visto poco -dijo Giulia, que no parecía darse cuenta del carácter convencional y casi irónico de las palabras de Quadri. Y luego, volviéndose hacia su marido y extendiendo una mano para tocar la suya acariciadoramente-: Pero pasearemos, ¿no es cierto, Marcello?
-Desde luego -dijo Marcello.
-Deberían -continuó Quadri siempre con el mismo tono-, deberían sobre todo conocer al pueblo francés... es un pueblo simpático... inteligente, libre.

Sus días. Cuentos romanos. A. MORAVIA

Dicen que a los romanos el siroco no les hace efecto: han nacido con él. Pero yo soy romano, nacido y bautizado en la Plaza Campitelli, y el siroco me saca de mis casillas. Mi madre, que lo sabe, cuando ve por la mañana el cielo blanco y siente el aire pegajoso, y luego me mira y ve que tengo los ojos turbios y la palabra escasa, siempre me recomienda, mientras me visto para ir a trabajar:
—Conserva la calma... No te enfades... Contrólate.
Mi madre, pobrecilla, me lo recomienda porque sabe que en esos días puede darse que acabe en la cárcel o en el hospital. Ella los llama «mis días». Les dice a las vecinas:
—Gigi, esta mañana, se ha ido con una cara que metía miedo... Claro, son sus días.
A pesar de que soy bajo, menudo y sin nada de músculos, en los días de siroco me entra el prurito de buscar pelea o, como decimos los romanos, de armar camorra. Voy por ahí mirando a los hombres, sobre todo a los forzudos, y pienso: «A ése, de un puñetazo, le rompería la nariz... Y a ese otro me gustaría hacerlo saltar a patadas en el trasero... ¿Y a ése? Un par de bofetadas que le pusieran la cara morada.» Sueños; en realidad, todos son más fuertes que yo. Para pegar a alguien tendría que habérmelas con un niño. Y aun así... Hay algunos chicos sueltos de manos, pérfidos, que se lanzan con la cabeza gacha y a lo mejor te largan una patada al bajo vientre, que a mí me dan miedo.
Para colmo de desgracia, he elegido un oficio que no me va bien: camarero en un café. Los camareros, ya se sabe, tienen que ser amables suceda lo que suceda. La amabilidad, en su caso, es como la servilleta que llevan al hrazo, como la bandeja en la que traen las bebidas: un instrumento del oficio. Dicen que los camareros tienen los pies llenos de callos. Yo no los tengo, pero es como si los tuviese, y los clientes no hacen más que pisármelos. Con mi sensibilidad, la mínima observación, la mínima grosería me enfurece. Y, en cambio, me toca tragármela, inclinarme, sonreír, halagar. Pero se me pone en la cara un tic nervioso que es la señal de mi bilis. Los del café, que lo saben, cuando me ven torcer la cara dicen enseguida:
—Eh, Gigi!... ¿Te ha ido mal? ¿Qué te han hecho?
En resumidas cuentas, se burlan. Pero algunas veces logro desahogar estas enormes ganas de insultar y de agredir. Elijo un lugar muy concurrido, una plaza, un local público, busco a mi tipo después de una larga observación, lo ataco con un pretexto cualquiera, lo ofendo. Naturalmente, él intenta lanzarse contra mí, pero de inmediato lo contienen cuatro o cinco pacificadores, se meten en medio. Yo me aprovecho para insultarlo aún más, bien a gusto, y luego me alejo. Y ese día me siento mejor.
Bueno, una de esas mañanas que el siroco podía cortarse con un cuchillo salí con el diablo en el cuerpo. Una frase, sobre todo, rondaba mis oídos: «Si no te callas, te hago comer tu sombrero.» ¿Dónde la había oído? Misterio; quizás el siroco me la había sugerido en sueños. Siempre revolviendo estas palabras en mi cabeza, cogí el tranvía para ir al café, un local hacia la Plaza Fiume.

La romana ( fragmento 2 )

A veces, oyendo aquellas músicas, llegaba a llorar por la amargura de sentirme excluida. Entonces era muy sentimental y cualquier cosa, una desatención de una amiga, un reproche de mi madre, una escena conmovedora en el cine, bastaba para hacerme derramar unas lágrimas. Es posible que nunca hubiera experimentado ese sentimiento de un mundo feliz y prohibido si mi madre no me hubiera mantenido
durante mi infancia tan alejada de aquel parque de atracciones como de cualquier otra diversión. Pero la viudez de mi madre, su pobreza y, sobre todo, su hostilidad para con las distracciones de las que su suerte había sido tan avara, no me permitieron poner los pies en el parque de atracciones ni en ningún otro lugar de
diversión hasta mucho más tarde, cuando ya era muchacha y mi carácter estaba formado. Probablemente se debe a esto que toda la vida haya experimentado una sospecha de estar excluida del mundo alegre y brillante de la felicidad. Sospecha de la que no consigo liberarme en ningún momento, ni siquiera cuando estoy segura
de ser feliz.
Ya he dicho que entonces pensaba sobre todo en casarme y ahora puedo explicar cómo se me ocurría este pensamiento. La calle del barrio suburbano en la que se alzaba nuestra casa penetraba un poco más arriba en una zona menos pobre. En vez de las alargadas y bajas casas de los ferroviarios que parecían cansados y polvorientos vagones de tren, surgían numerosos chalets rodeados de jardines. No eran lujosos, pues en ellos habitaban empleados y pequeños comerciantes, pero, comparados con nuestra sórdida casa, daban la sensación de una vida más desahogada y alegre. Ante todo, eran distintos el uno del otro y no mostraban los desconchados, los renegridos y las grietas que en mi casa y en las otras como la mía hacían pensar en un antiguo desamor de sus habitantes, y después, los pequeños pero espesos jardines que los rodeaban sugerían la idea de una celosa intimidad, apartada de la confusión y de la promiscuidad de la calle. En cambio, en mi casa la calle estaba por todas partes: en el amplio zaguán, que parecía un almacén para guardar mercancías, en la escalera ancha, sucia y desnuda, y hasta en las habitaciones cuyos muebles desvencijados y amontonados hacían pensar en los ropavejeros que, para venderlos, los exponen así en las aceras.

Cara de salchichero

No soy precisamente feo, aunque sea bajito: rubio, con una cara blanca y roja, ojos celestes. De niño, mi madre decía que me parecía en todo al Niño Jesús: luego, al crecer, cambié un poco por culpa de que tengo la nariz con las ventanillas muy abiertas y la boca algo torcida; de modo que los amigos, quién sabe por qué, empezaron enseguida a llamarme «el salchichero». Sin embargo, no soy feo, como ya dije; pero como siempre estaba tan atareado con el comercio, había dedicado poco tiempo a las chicas, hasta ahora. Pero ya tenía dinero y también tiempo, de forma que decidí encontrar una chica.
Empecé a buscarla. Por la mañana, hacia el mediodía, salía en coche y corría a los barrios altos. Pasaba y repasaba de arriba abajo por vía Véneto y luego recorría de cabo a rabo Villa Borghese, via Pinciana, el Muro Torto. Pensaba justamente que esos eran los sitios mejores para asediar a las mujeres, ante todo porque las chicas guapas de Roma van por allí a lucirse y a presumir con sus trajes nuevos, y además porque son sitios amplios, poco frecuentados, donde un coche puede seguir a una mujer y la mujer puede aceptar subir en él sin llamar la atención. Seguía, pues, a una u otra chica, con el coche, a paso de hombre y, en un lugar propicio, abría la portezuela y decía, asomándome:
—Señorita, ¿me permite que la acompañe? —o algo por el estilo.
¿Lo creerán ustedes? Nunca aceptó ninguna. Unas seguían su camino como si no me hubieran visto ni oído; otras respondían, secamente.
—No, gracias, prefiero caminar.
Y otras, más descorteses:
—¡Déjeme en paz o llamo a un guardia!
Una me dijo un día: «Cierra el pico, cataplasma», que significa precisamente un hombre que fastidia a las mujeres en la calle.

Un paseo por Sitges. Laura 1º ESO



Sitges era un pueblo marinero ; actualmente es un lugar turístico muy importante . Está a unos 35 km de Barcelona .   Tiene vida todo el año. Os  recomiendo caminar por el paseo al amanecer o al atardecer , para ver  el mar . Ya me contaréis...La zona que queda al sur del centro es muy tranquila y el paseo es muy ancho, se puede ir con la familia o con los amigos . Al final del paseo hay un pequeño acantilado con una iglesia en lo alto . Cada año la Fiesta Mayor de Sitges es famosa por el Castillo de Fuegos. Continuando con el paseo por la costa tenéis que subir las escaleras que os llevaran arriba del acantilado y allí encontrareis un bonito observatorio de la playa. Las calles son estrechas y de piedra y allí cerca está el Palau Maricel . En verano hay visitas guiadas, conciertos, y un sinfín de actividades culturales.. También  podéis ir de compras  y perderos por las callecitas de Sitges, pequeñas, llenas de gente, de tiendas, restaurantes y de bares.
Tiene  17 playas  y un clima muy suave  . Una parte de la población son personas que han venido de otros países y se han quedado por su clima y su tranquilidad .

La animación de las calles de Sitges no cesa ni durante el día ni durante la noche. En la época estival, el descanso en las playas, las compras en las muchas tiendas artesanales de Sitges, el placer de la buena mesa y la diversión nocturna se convierten en la agradable rutina de los visitantes. En Sitges no hay lugar para el estrés ni para el aburrimiento de quien escoge este pueblo de la costa catalana para sus vacaciones.

La presencia del deporte también se hace patente en la vida de Sitges, siendo obviamente los deportes náuticos uno de los mayores atractivos para quien busca unas vacaciones activas. Es intensa la actividad en los 3 puertos de Sitges.


A lo largo del año se organizan en Sitges diferentes actividades y eventos que, junto a las fiestas tradicionales  . Destacamos por su fama mundial el Carnaval de Sitges, el Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror, y el Rally de Coches de Época Barcelona-Sitges, entre otros.

las islas Eólicas. Noelia 4º ESO


Al norte de Sicilia y frente a la ciudad de Milazzo, emergen del mar siete islas de una belleza incomparable. Estas islas son de origen volcánico con una naturaleza todavía salvaje.
Las siete islas gozan de un clima suave y están poco pobladas.
Destacamos la isla de Vulcano y sus lodos termales naturales, el volcán en erupción constante de Stromboli, la reserva natural de Salina o cala Junco, en Panarea.
Las islas Eolias son un maravilloso lugar apartado idóneo donde ir a descansar, hacer excursiones a pie, en barca, bañarse en alguna de sus numerosas calas entre otras muchas actividades relacionadas con el mar.
La más famosa y peligrosa de las islas Eolias, Stromboli por su volcán.
La isla, no está demasiado habitada, ofrece unos sorprendentes contrastes de color.
En la isla se pueden realizar varias excursiones, como una visita nocturna por mar para admirar los ríos de magma que se deslizan desde lo alto del cráter; el baño en algunas de las playas o calas de arenas negras o, la más impresionante de las excursiones, la ascensión al volcán, desde donde se pueden observar, a unos 200 metros de distancia, el cráter .
Stromboli es una de las islas Eolias más famosa también por su leyenda y sus escenarios de películas.
Lípari es la mayor de las islas, la más poblada y la capital del archipiélago. Es un encantador pueblo mediterráneo de casitas blancas y calles estrechas y con una acrópolis en lo alto de la roca, repleto de vida, comercios y hoteles .
En su costa están los farallones.
La acrópolis, en lo alto de la roca y desde la que se domina todo el pueblo así como sus puertos, es el centro histórico de la isla. También destacan las murallas hechas por los españoles en el siglo XVI.
La acrópolis destaca por sus maravillosas vistas sobre el puerto.

profesor triunfador , profesor fracasado

Las nueve y media. Salgo del bar donde me he tomado la pasta y el café, bajo la mirada perpleja del camarero que sin duda se pregunta por qué no desayuno en casa; voy hacia nuestro edificio y entro en el patio donde suelo aparcar mi maltrecho utilitario. Antes del accidente, a menudo coincidía con mi padre que entonces salía del otro lado del patio con su gran Mercedes, y no podía por menos de sentir esa sensación de malestar que sufre uno al ver la propia imagen de repente reflejada en un espejo imprevisto y deformante. Él, profesor universitario de física; yo, profesor universitario de literatura francesa. Él, famoso; yo, desconocido. Él, contento de su condición; yo, no. Él, perfectamente integrado y yo prácticamente marginado. Él era para mí un espejo conminatorio en el que yo me miraba con la esperanza de no encontrar parecido alguno y el temor de descubrir en cambio algún rasgo en común. Pero ¿por qué esa esperanza y ese temor? ¿No éramos acaso dos personas completamente distintas? ¿Y por qué además, ahora que el coche de mi padre ya no está estacionado en el patio al lado del mío, sufro casi un sentimiento de vacío y de desequilibrio? ¿Es posible que yo exista sólo en tanto que él existe?
De todas formas, el hecho de ejercer la misma profesión siempre me ha inspirado no sé qué sentido del ridículo, como si se tratara de una curiosa coincidencia cuyo significado no acabo de entender. Antes del accidente, sentado a la mesa frente a él a la hora de nuestros almuerzos casi siempre monótonos y silenciosos, se me ocurría imaginar conversaciones de este tipo: "Profesor, yo odio la física". "Profesor, yo odio la literatura francesa". "Profesor, no me gustas nada: eres un burgués, un príncipe de la cátedra, un hombre del establisment". "Y tú, querido profesor, has fracasado en la lucha estudiantil, y eres un don nadie en la enseñanza y en la vida". Pues sí, ¡resulta difícil convivir con el propio padre!
Lo que está muy claro es que yo he fracasado en mi trabajo de profesor. Para empezar, no me gusta dar clases aunque enseñe literatura francesa, un tema que conozco a fondo y con el que disfruto. No me gusta enseñar porque me canso -hay profesores que logran no cansarse jamás, pues convierten la clase en una rutina, pero yo no lo he conseguido- y además porque, mientras hablo desde la cátedra, no puedo por menos de pensar que mis alumnos no comprenden nada de lo que voy explicando, y que además no les importa en absoluto comprender. Pero hay otro motivo más insólito por el que no me gusta enseñar: durante la clase a menudo no puedo controlar mi entusiasmo por uno u otro autor de los que estoy hablando. Olvido entonces que estoy delante de los alumnos -las "bestias", como suelo llamarlos para mis adentros cuando estoy de mal humor- y me entretengo en divagaciones e interpretaciones de las que luego, en los momentos de lucidez, me arrepiento y avergüenzo, como si hubiera abierto mi corazón a un público indigno. Pero, ya lo he dicho, no soy un hombre rutinario, así que las horas que paso dando clase son un continuo y molesto vaivén entre el aburrimiento, cuando me limito a la información, y la rabia por haberme abandonado a las divagaciones.

Granada por Sonia 2 ESO

Paseamos por Granada antes de ir a nuestro cortijo ; compramos alfajores, turrón y caramelos para los niños. En Granada todo es bonito : los monumentos, plazas y rincones, montañas, llanuras . Nosotros no visitamos la Alhambra porque mi tío venía muy cansado de conducir toda la noche y mientras él descansaba en un bar , mi madre , mi tía y yo entrabamos cinco minutos en La Catedral . A mi lo que más me gusta es el centro , el Albaycín y el Sacromonte.
El Albaicín es un antiguo barrio musulmán que aun mantiene el trazado urbano de la época nazarí, sus calles empedradas, sus cármenes (casas de muros altos con un jardín interior o huerto). Todo son calles estrechas donde apenas hay coches .
Uno de los lugares donde se puede hacer fotos bonitas es desde el Mirador de San Nicolás.

En el Sacromonte conviven gitanos, , hosteleros, empresarios y un buen puñado de extranjeros que, se compraron una cueva, la rehabilitaron y hoy la utilizan como vivienda habitual. También las hay de alquiler. El Sacromonte sigue siendo la mejor cantera del flamenco .
Al mediodía nos fuimos a tomar cerveza y tapas y así poder reanudar el viaje hasta el cortijo. Mi madre y mi tía nacieron y se criaron allí . Hace poco mi tía lo compró con la intención de irse a vivir definitivamente cuando se jubile. Pero yo no lo creo , hará lo que ha hecho siempre viaje para el cortijo , viaje para Sabadell .
Bueno , solo os puedo decir que si os animáis , vengáis a Granada . La alegría está asegurada .
Adeu.

De Volgogrado a Cornellà por Katia 3 ESO


hola yo me llamo Katia .
Os voy a explicar de dónde soy. Soy de Volgogrado .

Volgogrado está situada al sureste de la parte europea de Rusia,
Su población es de un millón personas dentro de su término municipal actualmente.
Volgogrado se halla situada en la orilla derecha del río Volga . La ciudad ha crecido mucho a lo largo del río Volga , según mi abuela.

Volgogrado se considera una ciudad universitaria y uno de los principales centros estudiantiles y científicos del sur de Rusia. Está situada en la confluencia de los ríos Volga y Tsaritsa. Lo que más me gustaba, era pasear a orillas del río y ver los barcos que llevaban turistas y trabajadores de una ciudad a otra .

Desde Volgogrado para llegar a España tuvimos que atravesar Ucrania, Rumania, Hungría, Austria, Suiza, Francia y por fin España . Este verano iremos a ver a mi abuela pero el viaje lo haremos en avión porque mi madre tiene pocos días de vacaciones.

Ahora que ya llevo cuatro años en Barcelona , que tengo muchos amigos y puedo hablar con ellos , he decidido quedarme y estudiar aquí .
Aunque quizás regrese a Volgogrado algún día para quedarme. Ojalá .

De Nador a Hospitalet . Fátima 2 ESO




Malika tiene treinta años y hace doce que vive en Barcelona, proviene de una
aldea cercana a Nador . Su población se dedica fundamentalmente al comercio, interior y exterior, el contrabando entre las dos paises, la agricultura, la pesca ; tiene un zoco grandísimo. Malika de pequeña no fue a la escuela, trabajó en el campo hasta que se casó .
Después de unos años viviendo en la casa de sus suegros, Malika y Mohamed deciden emigrar a Barcelona.
Los primeros años en Barcelona fueron difíciles para Malika, sobre todo a la hora de buscar trabajo. Ahora ya tiene trabajo en una casa como asistenta . Ha aprendido el castellano y el catalán ya que su señora muchas veces no está en casa y le deja notas de lo que ha de hacer.
Malika echa de menos la vida en su pueblo , a su familia , sobre todo a su madre, y su trabajo en el campo.
Con gran ilusión se apuntó a la escuela de adultos y aprendió a leer y escribir. Cuando le escribe a su madre le dice que le gusta ir a la playa con sus niños. Malika tiene dos hijos, una niña y un niño: la niña nació en Nador y el niño en Barcelona.
Malika nos dice que mientras los niños sean pequeños, irá por vacaciones a Marruecos a ver a la familia, ya sabe por sus paisanos que cuando los hijos crecen, la cosa cambia.

En estos momentos está embarazada de su tercer hijo, ahora trabaja una tienda marroquí. Desearía tener algún día su propia tienda.
Suerte Malika ¡¡

Excursión a la Laguna de Tuti . David 1º ESO


Excursión con niños

El 26 Septiembre 2006, fuimos con las niñas y niños de 6º curso a la Laguna de TUTI, que se encuentra a 2 horas de Cochabamba en autobús, concretamente la visita se realizó por la Cuenca del Valle de Sacaba, que es otro valle que se encuentra entre 2600 a 2650 metros sobre el nivel del mar, rodeado por la prolongación de la Cordillera del Tunari.


Laguna de Tuti

La mañana comenzó con la actividad de la pesca. Tuve la oportunidad de comprobar la habilidad de estos niños y la facilidad que tienen usando unas artesanales cañas de pescar y de ver a las niñas como limpiaban el pescado.

Después una mamà y una compañera mía cocinaron los pescados.
También trajimos papas, arroz, yagua, ensalada, limón, refresco…
Antes de comer los niños se bañaron en la laguna a pesar de que el agua está muy fría.

Este día fue uno de lo más felices para todos .
También os animo a que vengáis a Bolivia , aquí la vida no es cara y si os gusta la naturaleza podéis hacer más excursiones , por ejemplo al Parque Nacional Tunari, al valle de Cochabamba, a Mizque, y muchos más.

Excursión a la Laguna de Tuti . David 1º ESO

Excursión con niños

El 26 Septiembre 2006, fuimos con las niñas y niños de 6º curso a la Laguna de TUTI, que se encuentra a 2 horas de Cochabamba en autobús, concretamente la visita se realizó por la Cuenca del Valle de Sacaba, que es otro valle que se encuentra entre 2600 a 2650 metros sobre el nivel del mar, rodeado por la prolongación de la Cordillera del Tunari.


Laguna de Tuti

La mañana comenzó con la actividad de la pesca. Tuve la oportunidad de comprobar la habilidad de estos niños y la facilidad que tienen usando unas artesanales cañas de pescar y de ver a las niñas como limpiaban el pescado.

Después una mamà y una compañera mía cocinaron los pescados.
También trajimos papas, arroz, yagua, ensalada, limón, refresco…
Antes de comer los niños se bañaron en la laguna a pesar de que el agua está muy fría.

Este día fue uno de lo más felices para todos .
También os animo a que vengáis a Bolivia , aquí la vida no es cara y si os gusta la naturaleza podéis hacer más excursiones , por ejemplo al Parque Nacional Tunari, al valle de Cochabamba, a Mizque, y muchos más.






Amsterdam por Cristian 3º ESO


Llegamos a Amsterdam y nos dirigimos a casa de mi abuelo (él nació en esta ciudad). El lunes fuimos hacia Harlem y mi abuelo nos explicó que las brujas de Harlem no fueron quemadas en la hoguera. Pero que nadie piense que las indultaron. En realidad fueron ahorcadas, que era la pena que las comunidades protestantes y calvinistas solían dictar para los casos de hechicería. Desde allí fuimos a pasar un par de días a Den Helder , e intentamos ver el museo marítimo pero no pudo ser . Desde allí, ya volvimos a Amsterdam .

Hemos visitado la casa museo de Ana Frank y paseado a las orillas de sus canales. También estuvimos en Bussum, un pueblo cerca de Amsterdam. El otro día estuvimos en Zeland.
Zeland es un conjunto de islas que están unidas por enormes puentes y diques que no dejan entrar el agua .
El tema es que estos diques por lo que nos han comentado se suelen cerrar solo 3 o 4 veces al año, cuando hace muy mal tiempo y hay posibilidad de subida de caudal.
Ayer nos fuimos a Enschede, un pueblo de Holanda que hace frontera con Alemania.



En Holanda las bicicletas son el vehículo muy popular y utilizado, las hay a miles, circulan por sus propios carriles-bici. Al conducir en coche por allí, hay que ir con mucho cuidado para no llevarse a algún ciclista por delante.

Cristian 3º ESO

Cuentos romanos : el rorro ( Verónica )

Cuentos romanos : el rorro     (  Verónica )
el rorro ; clica en la imagen

Cartas a Alberto

  • cartas a Alberto
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